Un saludo cordial.
Escribo desde la selva peruana, donde desarrollo mi labor pastoral, como párroco de la Catedral Virgen de las Nieves de Yurimaguas-Perú.
Últimamente hemos pasado por momentos muy difíciles. Nuestros hermanos indígenas y campesinos, ante los constantes insultos y atropellos de sus derechos por parte del Gobierno Central, iniciaron una medida de lucha pacífica exigiendo la derogación de Leyes antiamazónicas. Pero el gobierno respondió con arrogancia y prepotencia, llegando incluso al uso de la violencia.
El pasado 5 de junio el gobierno comenzó el desalojo de los nativos que ocupaban la carretera Belaúnde Terry. La represión, como alternativa de solución por parte del Gobierno Central, ha cobrado muchas víctimas. Hasta el momento se desconoce el número exacto de las víctimas pero extraoficialmente se conoce de más de un centenar de hermanos indígenas y 32 policías asesinados. Nos ha tocado vivir muy de cerca esta problemática. Aquí en Yurimaguas vivimos el paro indefinido.
Un hermano nuestro, el P. Mario Bartolini (sacerdote pasionista italiano) dio la cara y levantó su voz en defensa

de nuestros hermanos campesinos e indígenas. Y por supuesto, sigue firme en esta causa. El Gobierno dada la presión nacional e internacional ha derogado la leyes en cuestión. Pero desde el punto de vista ético condenamos el uso de la violencia impuesta por el Gobierno Central, algo que se pudo evitar pero por falta de capacidad de escucha y de voluntad política se esperó el derramamiento de sangre para dar una solución a la problemática social que estaba siendo incontrolable.
Nuestro P. Mario Bartolini coherente con el Evangelio de caminar con su pueblo, ahora está siendo acusado como vil delincuente por el hecho de denunciar las injusticias. Por eso queremos solidarizarnos con él y con todos aquellos que han luchado y lo siguen haciendo sin desmayo, por una causa justa.
Dice un dicho popular "pobre de aquel niño que su madre sólo le da de mamar cuando llora. Parece que en Perú vivimos esa experiencia ; sólo el gobierno escucha al pueblo cuando gritamos y alzamos la voz. Cómo hablar así de un gobierno que se dice democrático. Un gobierno que se ha manchado las manos de sangre. Lamentamos y sufrimos esta situación en carne propia. Queremos su
solidaridad.
P. Jonny Martínez Pasionista-Perú